1. Las vivencias personales como participantes en la Jornada Recreativa-formativa y
como coordinadores/as de la actividad propuesta e implementada.
Alejandra Andreone:
El comienzo con la
actividad de discusión grupal y debate sobre el iuna mismo me entusiasmó mucho.
Me hubiera quedado en ese debate, en ese encuentro de reflexión sobre nuestra
formación durante horas. Luego vino la inevitable representación, que tanto me
incomoda, pero que sobreviví (mos) rápidamente. Luego de ese trabajo, vinieron
propuestas de caminar, relajarnos, mirarnos, encontrarnos con el cuerpo y hasta
descalzarnos!! Que atrevimiento. Si bien no me gusta o, más precisamente, no me
gusta encontrarme con estas propuestas sin previo aviso, me alegró sentir que
mis compañeras/os del profesorado coordinen las propuestas con tanta precisión
y soltura. Si bien descalzarme no es la idea que más me simpática, valoro mucho
la audacia de las compañeras en proponer eso. A esa altura ya estaba cansada
como si fueran las seis de la tarde. Evidentemente tengo una rutina mucha más
pasiva y menos expositiva en mis mañanas…. Luego del receso nos tocaba
coordinar. Ahora pienso que la mañana tuvo también esa carga de tensión, porque
luego de nuestra coordinación todo fue mucho más placentero. Caminar e ir
imaginando nuestra huella en el piso, me pareció muy interesante esa forma de
pensarse colectivamente, con el dibujo de todos/as en el suelo. Luego el
“dibujo descompuesto” es el juego de cabecera a la hora de los mimos en mi
casa. Archiconocido, placentero y divertido, me sentí muy a pleno con ese tipo
de actividad que mezcla lo sensitivo con el juego.
En la coordinación de
nuestra actividad, me sentí bien, cómoda. No es un rol que me incomode. Nuestra
propuesta no era de guiar tanto, sino de acompañar, de proporcionar un
disparador y eso reduce la presencia de la coordinación. De hecho, al ser 5
coordinadores/as (un montón) me sumé al grupo de música a colaborar porque me
pareció que aportaba más ahí que sobre-coordinando. O sea, en el desarrollo,
participé de la actividad como una más, sin dejar de ver y pensar en el
conjunto. Cruzando ideas y miradas con el subgrupo todo el tiempo. Pero sin
estar en un lugar diferenciado. A la distancia me parece que estuvo bueno que
haya propuestas guiadas tan detalladas y otras mucho más abiertas.
Ariel Argüello:
Todo tipo de
experiencias lúdicas o recreativas que utilizan el cuerpo como soporte suelen
representar un aspecto problemático para mi pues implica no solo poner sino
poner-se en relación con otro, en muchos casos desconocido. Esta dinámica
grupal que tantas veces transitamos en nuestro trayecto formativo no siempre se
presenta como una experiencia lúdica y entretenida, sino que a veces resulta
verdaderamente incomodo.
La gran mayoría de las
actividades que llevamos a cabo durante la jornada implicaron precisamente
utilizar el cuerpo, ya sea caminando, recorriendo, tocando, etc. y eso supuso
un desgaste enorme de energía de mi parte. En efecto tuve la sensación que cada
una de ellas duró muchísimo tiempo, cuando en realidad no demandaron más de 15
o 20 minutos.
Sin embargo, las que se
desarrollaron dentro del ámbito de las artes visuales (mi disciplina) me
resultaron más cómodas, familiares y divertidas. Aquella que hizo que nos
dispusiéramos en ronda, mirando la espalda del compañero me pareció una de las
más originales y la que mejor se desarrolló en términos de planificación y
resultados. Si bien era necesario tocar la espalda del otro, recorrerla,
masajearla no me pareció incómodo como aquellas en las que se debía caminar, o
descalzarse o ponerse en parejas con otro.
A estas sensaciones se
sumaron, los preparativos de nuestra propia actividad que si bien ya estaba
pensada y planificada, debió ser armada en términos de quien se ocuparía de
cada cosa, como sería la distribución de materiales e instrumentos, etc.
Hasta llegar a esa
instancia de nuestra actividad, todas las anteriores y las posteriores fueron
vivenciadas por mí como experiencias enriquecedoras que me permitieron
conectarme con aspectos creativos, reflexivos y transformadores, pero no
por ello totalmente gratos.
Lucila Belcic
Los jueves suele ser el día que corporalmente
empiezo a sentir el cansancio de la semana. La propuesta de la jornada y la
actividad que coordinaría me hizo ir hacia la facultad con una expectativa
particular esta mañana.
Llegué al inicio de la clase con algunas
sospechas de los que sucedería. Tenía un poco de entusiasmo y bastante
incertidumbre. Encontré actividades en las que participaríamos todos juntos a
la vez. Personalmente me sucede habitualmente que en las actividades grupales
de este tipo en el IUNA no logro relajarme lo suficiente. Siento que el clima
es tenso y no hay una entrega completa a la actividad a la hora de exponer el
cuerpo.
Sin embargo me gusta trabajarlas, no es que las
padezco, y pongo voluntad en participar porque me interesa la experiencia y me
compromete la participación con mis compañeros.
No sé bien a qué se debe pero no encuentro la
compenetración completa en este tipo de actividades. Recuerdo experiencias
semejantes en otros grupos donde podía logralo .Y me pienso a mí misma. Y
supongo entonces que es porque creo que el grupo no está lo suficientemente
integrado. No encuentro en él la confianza suficiente como para no sentir
disconformidad ante la propuesta de descalzarme. O es que estoy cansada, o
quizas que tengo frío, o que está sucio. (O un poquito de todo)
Durante las actividades trabajé bien. Pero ante
la propuesta del contacto con el cuerpo del otro no puedo dejar de sentir un
poco de inhibición. También cierta desconexión en mí tenía que ver con la
incertidumbre y la expectativa que me generaba la coordinación de nuestra
actividad después del recreo.
La primera parte me llamó la atención las
coincidencias en los dibujos sobre las problemáticas en el IUNA. Trabajé con
una chica que no conocía y me resultó difícil la actividad de dibujar sobre los
rostros o manos ajenas. Y en algún momento caminar para el caldeamiento se hizo
bastante monótono.
Me gustó mucho lo que surgió en nuestra
actividad. Me preocupaba poder explicar bien la consigna. La idea de traducir
la música en la pintura, el desplazamiento del cuerpo. Que se viera la
intención de la rítmica en el dibujo. Pero que la ansiedad no me llevara a
imponer un objetivo. Guiar en ese sentido, pero no condicionar ni intervenir
sobre la experiencia. Me pareció que todos como grupo logramos soltar en ese
momento. Trabajar juntos. Y la experiencia fue disfrutable para los
participantes. Me sentí conforme con mi intervención y la disfruté. Me sentí
muy bien con los resultados y lo que logramos entre todos fue muy lindo.
Después de ese momento
quedé agotada pero más relajada, y continué participando en las demás actividades.
Me interesó mucho la consigna de caminar sobre el espacio pensando las líneas.
Me pareció una novedad entender otras formas de componer especialmente en las
que yo nunca había participado.
Laura Beltramini:
Considerando que era una clase en la universidad,
me gustó mucho. La pasé bien y me permitió conocer a los compañeros que
comparten la cursada. Por lo general, cuando es una clase teórica es más
difícil individualizar a los compañeros. Se notó que cada grupo le dio una
impronta a la actividad según su disciplina artística y eso me resultó muy
interesante.
Me conecté con todas las actividades, aquellas que
eran más tranquilas, que buscaban la relajación y el conocimiento de uno mismo,
y también con las que requerían más movimiento o ponerse a pensar sobre las
problemáticas estudiantiles. Me gustaron las de significaban mayor movimiento,
como las de caminar, imitar al compañero, dibujar en las espaldas y representar
una problemática, pero también me pareció bueno que las de relajación
estuvieran intercaladas.
Particularmente en la actividad sobre toma de
conciencia de las partes del cuerpo, si bien me saqué las botas porque la
actividad proponía descalzarse, no me sentí del todo cómoda porque me parecía
que me iba a enfriar si lo hacía.
Estuvo bueno saber de antemano de qué se trataba la
jornada porque nos predispuso como grupo entero al trabajo propuesto por cada
grupo pequeño.
Como coordinadora de actividad junto con mi grupo,
me encontré con muy buena predisposición a participar en el trabajo. Al interior
de nuestro subgrupo algunos/as coordinaron la parte de danza, otros/as la de
plástica y yo me encargué de la parte de música. Percibí que quienes se
acercaron a la mesa donde se encontraban todos los instrumentos de percusión
tenían muchas ganas de tocar. Mentalmente había planeado ir pasando de a uno
distintas rítmicas sobre la base de un pulso, pero me encontré con que le
pasaba un ritmo a una persona y todo el grupo lo tomaba y lo ejecutaba
inmediatamente en el instrumento elegido, así que fue un poco más difícil de lo
que pensé lograr combinar distintas rítmicas. Sobre la marcha simplifiqué
algunas rítmicas para que fueran más conocidas (por ejemplo usé clave de
candombe) y con algunas poquitas señas se logró armar un ensamble de percusión
coordinado y con continuidad para que se pudiera desarrollar la consigna del
mural y el baile".
Lucía Lietti:
Personalmente este tipo
de actividades me incomodan, me ponen más tensa y nerviosa, no logro relajarme
y esta no fue la excepción, a me medida que iban pasando las actividades me fui
tensionando y veía como otros alrededor se relajaban, disfrutaban y otros que
sufrían como yo. En la última actividad antes del descanso, pude relajarme y
sentir la conexión con mis compañeros, quizá porque ya estaba cansada y mis
barreras estaban bajas, o porque por fin me permití relajar. Después del
descanso nos tocó coordinar la actividad que habíamos planificado con mis
compañeros. Me encargue del grupo que iba a bailar en la actividad, me sentí
muy bien las chicas de las diferentes danzas estaban ansiosas, felices, alegres
de poder bailar, así que más que coordinar la actividad mi tarea fue la
guiar e ir indicando mínimos pasos a dar para que se concrete la idea que
teníamos en el grupo. Fue una actividad con mucha energía después de otras más
tranquilas y relajadas, parecía que todo el mudo tenía ganas de participar
activamente y el resultado fue fabuloso, las chicas bailaron, otros tocaron y
el resto pinto, influidos cada uno por la actividad del otro. La música fue
fundamental ya que hizo que la actividad se convirtiera en un solo movimiento
con diferentes resultados.
Las actividades que
siguieron me gustaron ya que eran propuestas muy creativas, más que nada la de
dibujar en la espalda del compañero eso me pareció muy original. Se podía
sentir como el cuerpo trasmite las sensaciones y las puede plasmar, además de
ser una de las actividades que me resultó más divertida y creo que en la
diversión me puedo relajar más y conectarme con los otros a través de la risa.
Natalia López:
Personalmente las actividades
como las que estuvieron propuestas, me
cuestan mucho, el exponerme ante mis compañeros, descalzarme, caminar, actuar,
son cosas que me cuestan, como siempre uno teme al ridículo, si bien es algo
que hago puesto que parte de mi producción como artista cuenta con una cuota de
performance, todavía no logro soltarme cuando alguien me lo pide, tengo que
decirlo yo, tiene que ser parte de mi juego.
De todas formas las actividades
estuvieron bien planteadas, me dispararon ideas y pensamientos nuevos, pero no dejaba pensar, “ a qué hora
va terminar esto” .
Si bien las actividades tuvieron
un tono relajante en muchos casos hasta
llegue a sentirme comoda como cuando, nos encontramos con los ojos cerrados y
en total armonía, logre tomar conciencia de las actividades propuestas.
Con respecto a la que tuvimos que
coordinar fue muy interesante lo que surgió como nos conectamos con las
distintas disciplinas. Para lograr algo homogéneo, desde lo mucho o poco que cada uno sabia del
otro, de lo que podía lograr.
2. La coevaluación -junto con los integrantes de tu subgrupo- de la
implementación de la Jornada recreativa-formativa de acuerdo con la
meta y el objetivo general previsto en el Proyecto de dicha Jornada por todo el
grupo de cursantes de DyMEA2.
Nos parece que en
general durante la jornada hubo muy buena predisposición y buen clima de
trabajo. Todos/as estábamos bien predispuestos a participar y responder a las
consignas. Por parte de quienes coordinaron se notó mucho compromiso, respeto,
estimulación, consignas e ideas claras que todos/as pudimos transitar.
Asimismo, al tratarse de actividades que fueron pensadas como recreativas para
un grupo de estudiantes de artes, en todas ellas se puso el acento en aquello
que cada una de las disciplinas tiene de más distintivo, así como también en su
combinatoria para no dejar afuera a ninguno de los estudiantes, mas allá de su
campo disciplinar. Esto posibilito el dialogo, la posibilidad de acoger la
diversidad como variedad, riqueza, multiplicidad, variedad, estimulo ( Drazer,
2003:57).
En general predominaron
las propuestas que involucraron poner el cuerpo, ya sea para caminar,
recorrerlo y redescubrirlo, dibujarlo y jugar con él o relajarlo y conectarse
con el/la otro/a. En este sentido, si bien muchos/as luego confesaron no
haberse sentido tan cómodos/as con estas actividades, todos/as participaron y
cumplieron con las propuestas de los/as compañeros/as. Ya sea por las genuinas
ganas de sumarse a las consignas, por el gesto solidario ante el resto de
la cursada o por el mandato de cumplir con lo que esperan de nosotros/as.
No hubo resistencias (explícitas) a participar y seguir cada paso sugerido por
quienes coordinaron. En este punto es oportuno aclarar que en todo nuestro
recorrido formativo es habitual escuchar justificaciones de alumnos que
pertenecen a una u otra disciplina, vg: “los alumnos de artes visuales
trabajamos en soledad y nos cuesta poner el cuerpo en relación a otras
personas”, “los alumnos de teatro, música o folclore no tenemos idea de qué y
cómo dibujar”, “etc. Sin embargo, si bien subsisten estos juicios y se
manifestaron una vez más en la jornada que nos ocupa, los mismos no imposibilitaron el desarrollo
de cada una de las actividades.
De acuerdo a las metas
pautadas, nos pareció que sólo en algunas actividades predominó la idea de
integración. Que no estuvo tan presente en general. Que el acento estuvo puesto
en el estímulo sensorial, en algunos casos más desde lo individual y en otros
apelando a lo colectivo. Sin embargo, el hecho de compartir dichas actividades
ya genera un vínculo y una conexión con el resto distinta. Pudimos compartir
lenguajes, integrarlos y vivenciarlos cada uno/a a su manera. Dándonos un lugar
a la voz a cada uno/a al finalizar las actividades para poder expresar lo que
sentimos, pensamos y nos dejó cada experiencia.
Esto genera
inevitablemente una conciencia de grupo más profunda y genuina pues se trata de
ponerse en relación con compañeros con quien uno transita cotidianamente un
mismo espacio, con quienes comparte idénticas problemáticas y vivencias que
hacen a lo que significa ser alumno del área de formación docente y al IUNA en
general.
3. La coevaluación sub grupal -atendiendo en especial los
desafíos hallados en la tarea- de: a) el proceso de elaboración de la
actividad propuesta por el propio subgrupo (desde la consigna dada en clase
hasta el envío de la actividad al correo de la cátedra); y b) la
implementación de la actividad propuesta por el mismo subgrupo en la Jornada.[1]
El proceso de
elaboración de la actividad propuesta por el propio subgrupo
En la actividad que
planificamos surgió el entusiasmo de incorporar la música como elemento de
unión de las actividades, en el grupo hay solo una compañera de música y el
resto somos todos/as de visuales. Nos parecía interesante la idea de integrar
la música con la plástica- pues si bien
en otras tantas asignaturas existe la idea de llevarlo a cabo, en pocas
ocasiones es posible materializar dicha comunión de disciplinas en una misma activad
que logre vincularlas y concretarlas- de armar un mural sonoro o una partitura
espontánea. En el proceso se fueron dando varias ideas que algunas chocaron
entre sí al hacer la planificación de la actividad por mail. Igualmente
llegamos al día de presentar la actividad con una idea clara de lo que
queríamos lograr, qué tiempos y materiales usar y qué consignas pautar en cada
momento.
La implementación de la actividad propuesta por el mismo subgrupo en la
Jornada.
En la implementación, el
inicio de la actividad nos resultó un poco desorganizado pues estábamos
dispersos y no lográbamos acordar el cómo sería cada una de las instancias y
quién comenzaría por plantear la actividad después del descanso. Así pues, no
hubo un comienzo claro. Sin embargo, el
espacio abierto, no tan pautado de la actividad, dio pie a que la actividad
fuera más fluida. Veníamos de muchas actividades guiadas de relajación y la
energía estaba muy predispuesta a una actividad más dinámica. Dividimos los
grupos, dimos las pautas principales y casi solo cada grupo comenzó a trabajar.
El que formó la orquesta fue el más coordinado y fue el que guío toda la
actividad haciendo que se unificaran las otras disciplinas. En el transcurso de
la actividad se dieron modificaciones, por ejemplo que los grupos de danza y
música se movieran por el espacio, algo que no habíamos planificado pero que
funcionó como estímulo muy rico para que cada grupo se interrelacione.
4. Un listado de los desafíos que consideren suscita la coordinación
general de una Jornada recreativa-formativa de iguales o similares
características a las de la transitada.
Listado:
-Acordar las metas
colectivamente.
-Poner en común cómo
entiende cada uno que se concretaría la meta buscada.
-Coordinar tiempos,
espacios y recursos, teniendo presente para quiénes y con quiénes se llevará a
cabo la propuesta recreativa.
- Distribuir las tareas
que llevará a cabo cada miembro de subgrupo que coordina (roles) en base
a un acuerdo previo (quién registra, quién indica las consignas, quién
acompaña, quién dirige una puesta en común, por ejemplo).
-Pautar los
momentos (tramos, instancias) de la actividad de modo que todos los
participantes concreten la experiencia propuesta (dar cuenta de tiempos reales
y tiempos pautados).
-Prever los factores
culturales, edades de los participantes, etc. que puedan influir en la
concreción de la propuesta, por ejemplo, incomodidad por ser tocado por una
persona desconocida o dificultad para sentarse en el piso, etc.
-Atender las necesidades
de los participantes, que pueden ser explícitas o implícitas, consientes o inconscientes,
pero que constituyen el motor de la conducta humana (Moreno 2006:93).
-Equipo de coordinación
abierto y flexible para poner cambiar lo estipulado sobre la marcha en caso, por
ejemplo, de que no se comprenda la consigna o que diversos factores
compliquen la participación en la propuesta de recreación.
-No perder el rumbo de
la actividad.
-No perder de vista a
los compañeros del grupo en si.
-No desviar la atención
de la actividad concreta pero permitiendo asimismo el goce y la libertad de
acción de cada uno de los participantes.
5. Bibliografía de referencia
-Drazer, Noemi,
Nos-otros. La aceptación de la diversidad en el sistema educativo, 2003,
Nuevohacer Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires.
-Moreno, Inés.
Recreación. Proyectos-Programas-Actividades. Tomo 1. Ed. Lumen-Humanitas, 2006, Buenos Aires.
-Tedesco, J. C., Educar
en la sociedad del conocimiento, Fonde de cultura económica, 2005, Buenos
Aires.
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